Como entrenador, observo a diario que el “clic” de la inscripción no es un trámite administrativo: es un punto de inflexión psicológico y neurobiológico. Pasás de un deseo difuso (“algún día”) a un compromiso con fecha. Ese gesto reconfigura la atención, la motivación y los hábitos. A continuación explico, en lenguaje sencillo pero con fundamento académico, qué suele activarse cuando decidís pagar la inscripción y poner tu nombre en la lista.1) Anticipación y aprendizaje por recompensa
La inscripción instala una meta concreta y el cerebro comienza a anticipar recompensa. La dopamina no es “placer puro”, sino una señal de predicción de recompensa que enseña al organismo qué conductas acercan a la meta. Ese proceso—descrito por la neurociencia como error de predicción de recompensa—ajusta expectativas y comportamiento en función de lo que logramos en cada sesión (Schultz, Dayan & Montague, 1997). En términos prácticos, el sistema dopaminérgico se vuelve sensible a señales asociadas a tu objetivo (zapatillas listas, mochila, ruta cargada en el reloj) y te empuja a repetir conductas útiles. Cada micro-logro (salir a entrenar con frío, completar un rodaje con desnivel) alimenta el circuito de recompensa y refuerza la adherencia.
2) Motivación de larga duración: autonomía, competencia y vínculo
La Teoría de la Autodeterminación (SDT) muestra que la motivación más estable aparece cuando se satisfacen tres necesidades psicológicas: autonomía (elegí inscribirme), competencia (siento progreso) y vinculación (me siento parte de un grupo) (Ryan & Deci, 2017). En corredores y corredoras de trail esto es evidente: cuando conectamos la carrera con valores personales (“explorar mis límites en la montaña”), medimos avances concretos (kilómetros, desnivel positivo, técnica de bajada) y entrenamos acompañados, la adherencia crece y el disfrute mejora. La literatura en ejercicio físico confirma que el apoyo social y el clima de equipo fortalecen la continuidad a lo largo del tiempo (Carron, Hausenblas & Mack, 1996).
3) Economía conductual del compromiso
Inscribirse activa palancas bien conocidas por la economía del comportamiento:
Efecto “fresh start”: un hito temporal (la fecha de carrera) separa “el yo anterior” del “yo que empieza en serio”, facilitando conductas aspiracionales (Dai, Milkman & Riis, 2014).
Aversión a la pérdida: nos duele más “perder” la inversión (dinero, reputación, expectativa pública) que el esfuerzo de entrenar; eso reduce el abandono (Kahneman & Tversky, 1979).
Dispositivos de compromiso: hacer público el objetivo o atarlo a pequeñas “apuestas” incrementa la constancia; hay evidencias con incentivos y contratos de compromiso para sostener la actividad física (Royer, Stehr & Sydnor, 2015).
Para resumirte…, al pagar e “instalar” la fecha, cambiás la arquitectura de decisiones del día a día a favor de tu objetivo: reducís la fricción para actuar y aumentás el costo psicológico de postergar.
4) De la intención al plan: metas y “si–entonces”
La teoría del establecimiento de metas demuestra que objetivos específicos y desafiantes superan sistemáticamente a consignas vagas como “haré lo mejor” (Locke & Latham, 2002). En trail esto implica fijar metas observables por bloque: volumen semanal, D+ acumulado, y objetivos técnicos (p. ej., descender 600 m sin bloqueos ni frenadas innecesarias).
Complementariamente, las intenciones de implementación—reglas tipo “si–entonces” (“si es martes 7:00, entonces salgo al circuito X y hago Z2 + 6×3′ en subida”)—ayudan a cerrar la brecha entre querer y hacer, porque automatizan decisiones en contextos cambiantes (clima, trabajo, familia) (Gollwitzer, 1999). No son varitas mágicas, pero reducen la improvisación y te devuelven control cuando la agenda se complica.
5) Autorregulación del esfuerzo: herramientas mentales útiles
El trail demanda sostener esfuerzo bajo fatiga, terreno técnico e incertidumbre. Tres recursos con evidencia sólida:
Auto-habla (self-talk) dirigida: guiones breves y específicos (“relajá hombros, pisa firme, respirá largo”) mejoran el rendimiento al modular la percepción del esfuerzo y mantener la atención en la tarea. Un meta-análisis en deporte muestra efectos positivos pequeños a moderados (Hatzigeorgiadis, Zourbanos, Galanis & Theodorakis, 2011).
Imaginación/ensayo mental: visualizar secciones técnicas, uso de bastones o la gestión de avituallamientos reduce la carga cognitiva el día de carrera y mejora la ejecución. Aunque la fuerza de la evidencia varía según la habilidad y el contexto, en la práctica es una herramienta de alto impacto cuando se organiza por escenarios (“subida larga con viento”, “bajada técnica con fatiga”).
Fatiga mental: períodos de alta demanda cognitiva previos a sesiones clave incrementan el esfuerzo percibido y pueden deteriorar el desempeño de resistencia; por eso conviene proteger los entrenamientos importantes de esa “carga de oficina” (Smith, Marcora & Coutts, 2016).
6) Identidad y sentido: por qué importa decir “soy corredor/a de trail”
La motivación basada en la identidad explica que actuamos de forma más consistente cuando la conducta encaja con el yo que sentimos como propio. Tras la inscripción, muchos atletas reformulan su narrativa: “soy alguien que sube cerros con constancia y cuida su recuperación”. Esa identidad guía elecciones cotidianas (sueño, nutrición, organización) y reencuadra la dificultad: deja de ser prueba de incompetencia para convertirse en señal de progreso. En el trabajo diario, la consigna es reforzar lenguaje centrado en el proceso (“hoy sostuve la técnica en bajadas”) y feedback descriptivo, no etiquetas (“soy bueno/malo”).
7) Casos de éxito: qué aprendemos de la élite (sin copiar recetas)
Las y los élite del ultratrail muestran patrones psicológicos que también funcionan en amateurs: autoeficacia alta, regulación del foco atencional, afrontamiento funcional del dolor y motivación por el proceso. No se trata de imitar volúmenes imposibles, sino de apropiarse de sus principios: discurso interno pragmático, preparación específica del terreno y una narrativa que integra lo duro como parte del camino. Como entrenador suelo tomar estas historias como metáforas pedagógicas: herramientas para enseñar a “estar” en la incomodidad sin dramatizarla y para elegir bien dónde poner la atención en carrera.
8) Emoción y ansiedad: arousal que empuja (o frena)
Es normal que convivan ilusión y miedo. En términos psicofisiológicos, cierta activación (arousal) mejora el rendimiento; el problema aparece cuando deriva en distrés y rumiación. ¿Qué lo ordena? Metas claras, planes “si–entonces”, apoyo social y práctica de habilidades de regulación (respiración, atención a la tarea). Con ese andamiaje, la activación previa a la carrera se traduce en foco en lugar de parálisis. En la semana de competencia, el objetivo es canalizar la energía hacia conductas preparatorias (sueño, nutrición, logística), evitando picos de incertidumbre autogenerados (compararse sin contexto, revisar rutas sin criterio).
9) Traducción práctica
Alineá tu “para qué” con el plan (SDT): ponelo por escrito y mantenelo visible.
Diseñá metas específicas por bloques (volumen, D+, técnica) y criterios observables de avance.
Usá “si–entonces” para disminuir fricción logística; automatizá horarios, recorridos y materiales.
Protegé sesiones clave de la fatiga mental: planificalas cuando tu mente esté fresca.
Activá el entorno social: hacé público tu objetivo con tu grupo o entrenadora/or; el compromiso visible sostiene la constancia.
Construí identidad: hablá de vos en términos de acciones (“soy quien entrena aunque llueva”) y no solo de resultados.
Cierre
Inscribirte a una carrera no solo fija una fecha: reorganiza tu mente. La anticipación dopaminérgica eleva la energía dirigida a metas; la motivación autónoma, la sensación de progreso y el pertenecer a un grupo sostienen el proceso; la economía conductual te presta palancas para mantener la ruta; y las habilidades psicológicas (metas, self-talk, imaginación) convierten intención en ejecución bajo fatiga. Como entrenador, mi trabajo es diseñar el contexto para que esa maquinaria juegue a tu favor: que cada sesión tenga propósito, que la dificultad tenga sentido y que, día a día, se haga más fuerte el “yo corredor/a” que nació el día que decidiste inscribirte.
Referencias
Carron, A. V., Hausenblas, H., & Mack, D. (1996). Social influence and exercise: A meta-analysis. Journal of Sport & Exercise Psychology, 18(1), 1–16.
Dai, H., Milkman, K. L., & Riis, J. (2014). The fresh start effect. Management Science, 60(10), 2563–2582.
Gollwitzer, P. M. (1999). Implementation intentions: Strong effects of simple plans. American Psychologist, 54(7), 493–503.
Hatzigeorgiadis, A., Zourbanos, N., Galanis, E., & Theodorakis, Y. (2011). Self-talk and sport performance: A meta-analysis. Perspectives on Psychological Science, 6(4), 348–356.
Kahneman, D., & Tversky, A. (1979). Prospect theory. Econometrica, 47(2), 263–291.
Locke, E. A., & Latham, G. P. (2002). Building a practically useful theory of goal setting. American Psychologist, 57(9), 705–717.
Royer, H., Stehr, M., & Sydnor, J. (2015). Incentives, commitments, and habit formation in exercise. American Economic Journal: Applied Economics, 7(3), 51–84.
Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2017). Self-Determination Theory: Basic psychological needs in motivation, development, and wellness. Guilford Press.
Schultz, W., Dayan, P., & Montague, P. R. (1997). A neural substrate of prediction and reward. Science, 275(5306), 1593–1599.
Smith, M. R., Marcora, S. M., & Coutts, A. J. (2016). Mental fatigue impairs endurance performance: A systematic review and meta-analysis. Sports Medicine, 46(11), 1547–1558.*
Mag. Sergio Furlan – Decano Facultad de Educación Universidad Maza – Mza/Arg